lunes, 3 de febrero de 2014

CCFI: Capitulo 4

Nota Pre-Lectura: Here I am again! Ya se que he tardado mucho muchiiiiisiimoooo en subir un capitulo nuevo y teneis todo el derecho a desear mi muerte en la hoguera, cual Juana de Arco moderna, pero intentare subir cap cada domingo a partir de ahora. Entendedlo, tengo un millon de cosas que hacer. 
Os dejo con lo de hoy, ENJOY :)

Capitulo 4: Todo empezó en Barcelona
Llevaba mirando por la ventanilla del avión bastante tiempo cuando me di cuenta, por primera vez, de que todo lo que nos estaba ocurriendo no era normal. Tenia la mirada clavada en el pintoresco paisaje que me ofrecía un cielo estrellado alzándose sobre una mullida almohada de blancas e impolutas nubes. Era una de las cosas mas bonitas que había visto hasta el momento, pero no era capaz de apreciarlo del todo; mi mente no paraba de pensar y darle vueltas a cientos de miles de cosas.

Habían sido los 3 dias más frenéticos y excitantes de mi vida, para que lo iba a negar.
 Tras recibir el mensaje de Harry, la euforia nos sobrecogió a todas y no pudimos parar de chillar, saltar, abrazarnos… -cualquiera que nos hubiera visto, hubiese podido afirmar sin lugar a dudas que nos habíamos escapado de un psiquiátrico-. Pero, de repente, la realidad hizo acto de presencia, y me di cuenta de que ¡wow! ¿Cómo demonios se suponía que íbamos a ir 9 adolescentes, menores de edad, a Barcelona solas? Era tremendamente insano, ¡impensable!

O bueno, al menos, lo era para mi. Sin embargo, me di cuenta bastante tarde de que tener unos padres adinerados – que es lo que eran básicamente todos nuestros padres en aquel entonces- tenia sus ventajas. Un par de llamadas de ruego a nuestros padres, y ya teníamos billetes de 1º clase para ir a Barcelona el dia antes del concierto.
Con cierta vergüenza, respondí al MD del ricitos, diciéndole que seriamos 9 y dándole las gracias por lo amables que estaban siendo.

Y, asi pues, tras 2 dias de compras –porque claro, no podíamos ir a conocer a One Direction con cualquier trapo- y preparar el equipaje, que en mi caso se baso en lanzar a la maleta todo lo nuevo que encontraba a mi paso –si, soy muy ordenada, ¿no lo veis?- , allí estábamos; metidas en el avión rumbo a la capital catalana para conocer a nuestros ídolos.

Metida en mis pensamientos, era consciente de que alguien me estaba hablando y, poco a poco, empecé a volver al mundo real – si es que se le podía llamar así a aquella locura que estábamos viviendo- para oír a mis amigas parlotear sin descanso.

-… pero claro, tampoco vamos a lanzarnos a sus cuellos en plan fans-histericas-que-los-quieren-violar, ¿sabes? Porque entonces nos tacharían de locas y tampoco es plan y… - decía Andrea en el asiento de al lado mío - … Ari, ¿me estas escuchando?
Obviamente, no lo estaba haciendo, pero trate de disimular – ya sabeis, la típica maniobra de asentir, un ligero ‘ajam’ y una sonrisa ; un viejo truco-.
-Ajam, claro que si. – y volví a mi universo mientras las palabras de Andrea se convertían de nuevo en ruido de fondo.
- Pues lo que decía, estaba pensando en abrir esa ventanilla y saltar sin paracaídas, ¿Qué te parece? Solo para probar la experiencia.
- Es una buena idea- le respondí sin haberla escuchado – si oído, pero no escuchado, ¿pillais la diferencia?-.
- También deberías saber que hemos desviado el avión y vamos a estrellarlo contra el Big Ben en unos 15 minutos
- ¿Pero que cojones…? – la mención de mi querido Londres me saco de mi estupor, encontrándome con la cara de mi mejor amiga de frente, frunciendo el ceño.
- ¿Te importaría mucho decirme en que piensas para no prestar atención a ninguna de las estrategias de conquista para los chicos que te he explicado durante TODO el vuelo?
- En que todavía no me puedo creer la jodida suerte que tenemos. Esto no es normal tia, y tu lo sabes. No se como vamos a reaccionar cuando los veamos, y todavía peor, no se como van a reaccionar ellas cuando los vean – dije señalando hacia Miren y las demás – Ya se que tu y yo vamos a saber controlarnos, pero, ¿tu te fías del autocontrol de Miren? Sinceramente yo no.
-Realmente tenia mis motivos. Como habéis leído antes, Miren es un tanto… especial, ya veréis-
                                                    
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El resto del viaje fue bastante tranquilito – no es que tuviéramos demasiado tiempo para liarla en media hora…- y aterrizamos en Barcelona sin ningún problema a las 22:00 exactamente. Un chofer de la empresa del padre de Naomi nos vino a buscar. El pobre hombre sostenía esperanzado un papel con el apellido de su jefe para poder identificarlo,  y digo esperanzado porque el señor probablemente se esperaba a un grupo pequeño de semi adultas civilizadas, no a un grupo de crías ruidosas y bulliciosas -cuando nos vio casi se le saltan las lagrimas-. En dos coches distintos que nos esperaban en el aparcamiento del aeropuerto nos dirigimos hasta el hotel donde nos hospedaríamos, gentileza del padre de Henri – sip, estais en lo cierto, era dueño de una puñetera cadena hotelera que se extendia por toda Europa, lo mas normal del mundo-.

El trayecto fue corto y entretenido para nosotras, sospecho que tortuoso para los conductores, que entre la música de 1D a todo volumen y nosotras gritando, debían de tener la cabeza como un bombo. Al llegar, un joven y amable botones recogió nuestras maletas en un carrito de lo mas gracioso –¡ como el de las películas! Sabeis cuales os digo, ¿verdad? De esos que son como percheros gigantes con rueditas, doraditos y brillantes- y nos condujeron al ultimo piso, donde nos habían hospedado en 4 habitaciones distintas. Andrea y yo, en calidad de mejores amigas compartíamos uno; Miren y Elena, en calidad de enanas toca-huevos compartían otra; Naomi, Henri y Michelle se quedaron con la única suite de tres camas dejando a Adriana y Paula juntas.

Dado que era muy tarde y estábamos agotadas, decidimos quedarnos cada una en nuestras habitaciones y pedir al restaurante del hotel que nos subiera algo de comer.

-Ari, todavía no me lo creo. ¡Mañana vamos a conocer a los chicos!- me grito Andrea mientras saltaba en la cama.
-Es increíble. Sigo sin creérmelo. – le respondi casi en un susurro mientras me sentaba en el borde de la cama.

Era verdad. Estaba en BCN, si; tenia el mensaje de Harry en el twitter, si; teníamos entradas y pases vip a nuestros nombres, si;  pero para mi aun no era real. Y es que, volvamos a las reflexiones estúpidas, ¿a que fan le pasa esto? Se encuentra a uno de sus ídolos borrachos en la calle –a mi me pasa todos los días-, lo lleva hasta su hotel colgado del brazo – mi rutina de las 4 de la mañana -, cuando lo sube a la habitación conoce al resto de sus ídolos y evita parecer una loca, - admito que eso fue un golpe de suerte; no suelo ser capaz de esconder mi locura a menudo- y termina siendo invitado por uno de ellos a un concierto con pases vip. Anormal. Total y absolutamente anormal.

-Oye, una pregunta, ¿que se supone que tenemos que hacer para llegar hasta ellos? Porque a mi todavía no me ha quedado claro. ¿Buscar a Paul? ¿Preguntar a alguien de seguridad? Y ¿Dónde recogemos las entradas? ¿Tenemos que hacer cola?- empezó mi amiga como una ametralladora.

En ese momento me entraron ganas de ahogarla con una de las múltiples almohadas de mi cama – en serio, ¿que ser humano necesita tantas? Que yo sepa, solo tenemos una cabeza, no somos la Hydra ni nada por el estilo-. Y lo peor era que la quería asesinar porque no sabia como responder a ninguna de las preguntas que me estaba haciendo. Empezaba a sentir que había ido hasta Barcelona a ciegas, sin tener ni idea de nada.

-No lo se Andrea, no lo se. Harry no me aclaro nada, solo que nos reservarían entradas.- me quede pensativa unos segundos hasta que se me encendió la bombilla- Voy a mandarle un DM; con un poco de suerte estará conectado y me responderá.

Harry, siento molestarte a estas horas pero ya estamos en Barcelona y todavía no se que tenemos que hacer. ¿Dónde recogemos las entradas? Y después, ¿vamos a poder hablar con vosotros?
Olatz J

Vacilé unos segundo antes de pulsar el botón de enviar, por si la carita era demasiado. De todos modos, decidí dejarla ahí, para que le pareciera más… simpática o algo, ¡yo que se!
Espere unos cuantos minutos en silencio. Andrea se había arrastrado desde su cama a la mia para observar el teléfono que tenía en las manos,  colocando su barbilla en mi hombro. Tras un angustioso momento que bien podrían haber sido años, llegó la respuesta – y di gracias a Hermes por la rapidez de la respuesta, y a todos los demás porque el chaval estaba conectado-.

“ Heey! Me alegro de que ya hayáis llegado. Si me dices la dirección del hotel donde os quedáis, mañana mandaremos a Paul con las entradas. Y después del concierto, como sabemos donde están localizados vuestros asientos, ira alguien de seguridad a buscaros para traeros al backstage. Gracias otra vez por lo de Nialler, espero que esto compense las molestias.
Harry ;)”

Casi me da un infarto cuando termine de leerlo y me fije en el guiño que acompañaba el nombre del ricitos. ¡¿Cómo se puede ser tan adorable?! ¡Zeus! Estos chicos iban a ser mi perdición – no lo sabia yo bien en aquel entonces-.

Mire a mi amiga con los ojos como platos durante un segundo, antes de volver a centrarme en el móvil y contestarle con la dirección y dándole las gracias a ellos por todo lo que estaban haciendo.
Después de eso, el cansancio nos venció. Comimos algo rápido que habíamos encargado y nos metimos a la cama. Habíamos juntado las dos camas individuales que había para poder hablar por las noches y formaban una especie de super cama King-Size. Creo que ni siquiera la unidad mas pequeña de tiempo hubiese sido lo suficientemente corta para medir lo que tardamos en quedarnos dormidas aquella noche.
                                                    
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Tal como lo habia prometido Hazza, a la mañana siguiente nos llamaron desde la recepcion a eso de las 10:00 – horas inprudentes e irrespetuosas para un grupo de adolescents, he de mencionar- para comunicarnos que un señor había dejado un paquete para nosotras. 9 entradas relucientes en una de las mejores zonas del estadio, ¿que más podíamos pedir?.

El concierto empezaba a las 8 de la tarde, con dos grupos de teloneros, uno español y uno que ellos se traían consigo. Eso nos daba alrededor de 10 horas para vaguear y no hacer absolutamente nada. Y exactamente eso hicimos. Nos juntamos todas en el comedor a las 11, solamente para desayunar y repartir las entradas y hablar de lo emocionadas que estábamos y blah blah blah. Una hora después, estábamos todas reunidas en la habitación de Michelle, Naomi y Henri, que era la mas grande, viendo la tele y comiendo porquerías varias que habíamos encontrado en la cocinita de la suite. Pasamos toda la mañana intentando descifrar programas en catalán, que, aunque no era muy difícil, tenia lo suyo. Nos reímos como nunca – de hecho, ver Doraemon en catalán fue una de las experiencias mas desternillantes de mi vida. Si no lo habeis hecho nunca probadlo, os lo recomiendo-.

Comimos bastante temprano, y fuimos a prepararnos cada una a nuestra habitación. Quedamos en que nos encontraríamos en recepción a las 16:00, listas para la experiencia de nuestras vidas. No teníamos que hacer cola, y cualquiera nos hubiese dicho que podríamos haber ido mas tarde, pero lo mejor de los conciertos es el ambiente que hay fuera del estadio antes, y queríamos ser parte de ello. Asique, nos duchamos, maquillaje, pelo, ropa comoda y fresca y bajamos al hall principal. Todas llevábamos shorts vaqueros, porque habíamos quedado en eso, y partes de arriba acorde con los colores de 1D (rojo, negro con admisiones de blanco y plateado/gris) – parecía que íbamos uniformadas, preparadas para la guerra-.

Una vez en las afueras del estadio, las 4 horas que nos faltaban para el concierto se pasaron volando. Hicimos montones de amigas que no volveríamos a ver, y chillamos a pleno pulmón cada vez que alguien entonaba una canción. Entramos a la zona donde nos tocaba a eso de las 7 de la tarde, una hora antes, para ubicarnos, mirar donde podíamos conseguir bebidas y comida… Estábamos en una de las gradas laterales, pero tan cerca del escenario que tenia mis dudas sobre la seguridad de la pirotecnia, no quería terminar con el pelo chamuscado. Cogimos sitios, colocamos nuestras pancartas, nos pintarrajeamos los brazos y estábamos listas para saltar y cantar hasta el agotamiento.

El primer telonero fue bastante flojo; un DJ del tres al cuarto que, sinceramente, me aburrió desde la primera canción. Nadie sabia quienes iban a ser los segundos teloneros, y por eso, cuando Luke, Michael, Calum y Ashton saltaron al escenario casi nos da un soponcio. No solo estábamos viendo a One Direction, sino que 5 Seconds of Sumer también estaba en el pack. “Que alguien me pellizque por favor” pensé para mi misma.
A partir de ahí, el concierto fue endiabladamente frenético. La hora de los 5SOS se me paso volando. Las luces del estadio se apagaron cuando estos abandonaron el escenario. Se encendieron unos focos de colores sobre un escenario que reflejaba un collage de imágenes de los chicos haciendo el tonto. De repente, las imágenes fueron sustituidas por un paisaje de un despampanante Londres al amanecer, y con eso, Liam salió más chulo que otra cosa cantando los primeros versos de Live While We Are Young.
La hora y media que siguió a ese momento, fueron gritos, feels al 100%, saltos, lagrimas… En canciones como Little Things y You and I, casi me caigo de la grada donde estábamos; ¡aquello era tan emocionante!
What Makes You Beautiful llego antes de lo que ninguna esperaba, o quizá es que el tiempo había corrido mas de lo que creíamos. La cantaron sin imprevistos, y con imprevistos me refiero a sin que Harry perdiera ninguna prenda de su atuendo – para la desgracia de muchiiiisiiimooos ojos ansiosos- y se despidieron entre lluvias de confeti y fuegos artificiales.

Los focos del estadio volvieron a encenderse, y sin ni siquiera darnos tiempo a movernos de nuestros sitios, un tipo vestido de uniforme de seguridad, del tamaño de un armario grande o un coche pequeño, dependiendo de la interpretación, había llegado hasta nosotros.
-Mi nombre es Jonh, acompáñenme señoritas, las voy a llevas hasta el backstage.- se presento educadamente, y nos indico el camino con la mano dejando que pasásemos ante el una a una.
Cruzamos pasillos, bajamos escaleras y abrimos puertas en silencio. No queríamos empezar a fangirlear , eso daría la sensación de que estábamos locas, y era lo ultimo que queríamos; causar sensación de psicóticas.

A medida que nos alejábamos más del ruido de las fans y empezábamos a oir voces en ingles, a ver técnicos corriendo y puertas con letreros extraños nos íbamos poniendo más y mas nerviosas. Veía de reojo a Miren y Elena; tenían tal agarre la una en la otra que me costaba distinguir que brazo era de mi hermana y cual el de su amiga. Adri y Naomi cuchicheaban nerviosamente acelerando el paso; Michelle, Henri y Paula se miraban y jugueteaban con su pelo y ropa, sin saber donde meter las manos. Andrea y yo íbamos agarradas de la mano, tan fuerte que tenia los nudillos blancos y la sensibilidad escaseando.
Tras una curva a la derecha, Jonh paró frente a una puerta de la que provenían gritos y ruidos varios, y donde había un cartel que ponía “One Direction”.

-Aquí es señoritas.- nos señalo educadamente la puerta el armario… perdón, hombre.
Tuve ganas de gritarle en la cara “No me digas, genio.” Porque obviamente, el cartel dejaba claro de quien era aquella sala.

Total, que allá íbamos. Jonh se aparto, nos amontonamos todas en frente de la puerta, puse la mano en el pomo y lo gire, abriendo la puerta lentamente.
“Oh Zeus bendito que estas en el Olimpo” pensé.

-¡Hi Girls!

NOTA DE LA AUTORA: Espero que os haya gustado, y espero algun comentario. Esta es la ultima vez que os lo pido. Si no recibo unos pocos (aunque sea dos) me volvere triste y taciturna forever and ever, pero no os preocupeis que no voy a dejar la historia a medias.

XOXO, Ari :)